domingo, 8 de agosto de 2010

Literatura de la infancia.

Cuando era chica mi tía me regaló un libro, el primero, el que despertó mi pasión por la lectura. Esos libros que siempre (Pero siempre he!) vas a recordar. Tras "no somos irrompibles (12 cuentos de chicos enamorados)" vinieron miles de libros más... algunos lecturas obligatorias para el colegio, otros en ingles para el insituto, otros que vinieron de regalo... pero verdaderamente no recuerdo ni el nombre de la mitad de ellos. Sin embargo me acuerdo con claridad la mayoria de los nombres de los cuentos de esta hermosa obra de Elsa Bornemann, hasta me sé de memoria como comienza el último: [...]No conocí el paisito de donde tu llegabas[...]
Cuando era más chica tuve un amor... en realidad fue el unico hasta el día de hoy. A buen entendedor pocas palabras, el amor se terminó un día y volví a recurrir a ese primer libro, a veces, con 10 años aprendemos cosas que no vamos a lograr entender con lujo de detalle hasta pasados unos 5 o 6 años...
Esto aprendí y entendí con el tiempo:

"No somos irrompibles

Los cristales pueden quebrarse.
A veces, basta un leve golpe de abanico.
Las telas suelen desgarrarse al contacto de una diminuta astilla.
Se rasgan los papeles...
Se rompen los plásticos...
Se rajan las maderas...
Hasta las paredes se agrietan, tan firmes y sólidas como parecen.


¿Y nosotros?
Ah... Nosotros tampoco somos irrompibles.
Nuestros huesos corren el riesgo de fracturarse, nuestra piel puede herirse...
También nuestro corazón aunque siga funcionando como un reloj suizo y el médico nos asegure que estamos sanos.
¡CUIDADO! ¡FRÁGIL! El corazón se daña muy fácilmente.
Cuando oye un “no” redondo o un “sí” desganado, una especie de “nnnnnsí” y merecía un tintineante “sí”...
Cuando lo engañan...
Cuando encuentra candados donde debía encontrar puertas abiertas.
Cuando es una rueda que gira solitaria día tras día... noche más noche...
Cuando...


Entonces, siente tirones desde arriba, por adelante, desde abajo, por detrás... o es un potrillito huérfano galopando dentro del pecho.
¿Se arruga?
¿Se encoge?
¿Se estira?
No.
Late lastimado.
¿Y cómo se cura?


Solamente el amor de otro corazón alivia sus heridas.
Solamente el amor de otro corazón las cicatriza.


Mi amigo y yo lo sabemos.
Por eso somos amigos."

Sin palabras difíciles, a mediana edad esto es lo que leí, y al entender el significado de la palabra cuento creí que esto era completamente ficcional. SORPRESA! ni es ficcional, ni pasa solo en los cuentos. hoy con 18 años puedo decir que yo y aquellos que comparten mi edad sabemos esto... ¿por qué no todos lo entienden? ¿por que hay tantos corazones rotos?
¿por qué hay tan poco amor de otros corazones que no alcanza para cicatrizar tantas heridas?

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